Todo comenzó a los 8 años, mi hermana mayor era muy buena tocando un piano de juguete y la mandaron a clases, yo la acompañaba. Ahí empezó todo, pero duró poco, mi profesora me dijo que no le gustaba que toque música clásica y que era mejor que tocara ritmos tropicales. Por aquella época era tan tímido que no me atrevía a pedir un vuelto si me lo daban mal, no es que las cosas hayan cambiado tanto, pero en fin decidí dejar mis clases de piano sin dar muchas explicaciones a mis padres del por qué.

Así la música se alejó de mi, un par de años después apareció mi hermano con una guitarra en el cumpleaños de un amigo, y así como así “plaz” me enamoró de nuevo. Mi hermano se había comprado una guitarra nueva y la vieja guitarra de papá quedó libre, así que me la llevé a mi depto y empecé a practicar, un par de tendinitis después ya tenía mi primer tema.

Ya que trabajo en sistemas empecé a jugar con programas de audio con ganas de grabar a mis amigos, en especial a uno que tenía un tema que me encantaba.

Bueno quedamos con mi amigo en grabar, y me compré un poco de equipo, nada del otro mundo, un micro y una interfaz de dos canales. Quedamos con mi amigo en grabar, pero no se dio... 

Así que decidí lanzar algo de lo que había grabado cuando probaba el equipo y ver qué tal. Empecé a contactar con la gente y la frase que suelo escuchar de muchos artistas “es la gente la que me impulsa a seguir” pasó de ser un cliché a una inspiración.

Me encontré con mucha gente ahí dispuesta a darte una mano por nada, y pensé… capaz es este mi camino, total… como suelo decir, lo peor que puede pasar es que nada cambie.